
GALEÃO: LA PUERTA DE ENTRADA A RÍO DE JANEIRO QUE NO ESTÁ A LA ALTURA DE LA CIUDAD
El Aeropuerto Internacional de Galeão, uno de los principales accesos turísticos a Brasil, muestra señales de envejecimiento en sus instalaciones, especialmente en los sectores exteriores. Tras años de dificultades económicas y pérdida de pasajeros, una nueva administración española promete recuperar su infraestructura.
Río de Janeiro es una de las ciudades más reconocidas del mundo por sus playas, paisajes y atractivos turísticos. Sin embargo, la primera impresión de quienes llegan por el Aeropuerto Internacional de Galeão, también conocido como Tom Jobim, puede contrastar con la imagen internacional del destino.
El aspecto envejecido de algunas instalaciones, particularmente en accesos, veredas y estacionamientos, refleja parte de los desafíos de mantenimiento de una infraestructura que durante años funcionó muy por debajo de su capacidad.
La situación tiene antecedentes concretos. En 2022, Galeão recibió apenas 5,9 millones de pasajeros, pese a contar con capacidad para aproximadamente 37 millones anuales. La caída del movimiento aéreo y la competencia del céntrico aeropuerto Santos Dumont afectaron su desarrollo económico.
Una nueva administración y una inversión millonaria
El 6 de octubre de 2026, la empresa española Aena asumió oficialmente la administración de Galeão, con una concesión vigente hasta 2039.
La compañía anunció proyectos privados por aproximadamente 1.000 millones de reales durante los próximos tres años, destinados principalmente a hotelería, logística, tecnología y mantenimiento aeronáutico.
También reconoció la necesidad de mejorar los servicios y atender los reclamos vinculados con la limpieza y el mantenimiento de espacios interiores y exteriores.
Su presidente en Brasil, Santiago Yus, anticipó que los trabajos se realizarán por prioridades y que los pasajeros deberían percibir mejoras más importantes a comienzos de 2027.
El desafío de recuperar una puerta de entrada internacional
Galeão atraviesa una recuperación del movimiento aéreo. Después de recibir 17,5 millones de pasajeros en 2025, las proyecciones apuntan a unos 19,4 millones para 2026.
Sin embargo, todavía no se anunció un programa integral con fechas concretas para renovar las fachadas y los accesos exteriores.
El desafío no consiste solamente en atraer más vuelos y pasajeros. También implica recuperar la calidad visual, el mantenimiento y la funcionalidad de un aeropuerto que representa la primera y la última imagen de Río de Janeiro para millones de visitantes.
Porque en una ciudad que vive, en buena medida, de su extraordinario atractivo turístico, la experiencia del viajero comienza mucho antes de llegar a Copacabana. Comienza en el aeropuerto.